Cuando la música vuelve a unirnos
“Nunca deja de alegrarnos el día y alimentar nuestra alma.”
El momento que estaban viviendo
Gwendolyn participa regularmente en las sesiones de Sanación con Música en Sunrise. Como muchos residentes, valora las actividades que brindan bienestar, compañía y una manera agradable de mantenerse activa.
La vida en una comunidad para adultos mayores ofrece oportunidades de conexión, pero también puede presentar desafíos relacionados con la movilidad, la memoria y la participación social. Algunos residentes experimentan limitaciones físicas que afectan su capacidad para moverse con libertad. Otros viven con cambios cognitivos que pueden dificultar el acceso a los recuerdos o la participación plena en actividades grupales.
Sin embargo, más allá de estos desafíos, existe un deseo compartido: sentirse conectados, incluidos y parte de algo significativo. La música se convierte en la llave que abre las puertas de los recuerdos, despierta emociones y reúne a las personas en una experiencia compartida de alegría y conexión.
Lo que estaba buscando
Gwendolyn no participa en las clases buscando una transformación específica; simplemente disfruta de una actividad que contribuye a su bienestar físico, emocional y social. Sin embargo, con el tiempo ha descubierto que la música ofrece mucho más que entretenimiento.
Valora los espacios donde puede sentirse viva, conectada con recuerdos valiosos y rodeada de personas con quienes compartir experiencias significativas, encuentra alegría, comunidad y momentos que iluminan su semana.
El camino recorrido
Cada sesión comienza con ejercicios suaves de calentamiento diseñados para apoyar la movilidad y fortalecer el cuerpo de una manera segura y accesible poco a poco, la música comienza a llenar el espacio.
Las canciones, cuidadosamente seleccionadas de las décadas que marcaron la juventud de los residentes, despiertan recuerdos, emociones y sonrisas con frecuencia surge algo sorprendente; personas que pensaban haber olvidado ciertas canciones comienzan a cantar cada palabra. Recuerdos dormidos durante años vuelven a la superficie a través de una melodía familiar.
La música se convierte en un puente entre el pasado y el presente al mismo tiempo, el círculo de participantes crea un espacio de pertenencia. Quienes pueden levantarse bailan suavemente, quienes utilizan sillas de ruedas participan moviendo los brazos, balanceándose al ritmo o simplemente disfrutando de la experiencia compartida.
Los residentes de Memory Care también se integran a las sesiones, generando momentos espontáneos de conexión, miradas compartidas, sonrisas y una sensación de unidad que trasciende las diferencias individuales.
Lo que cambió
Con el paso del tiempo, Gwendolyn ha continuado observando cambios significativos dentro de la comunidad. La música no solo genera alegría durante una hora; sus efectos parecen extenderse mucho más allá de la clase.
Los residentes se muestran más participativos, más conectados entre sí y más involucrados en la vida de la comunidad. Algunas personas que inicialmente tenían dificultades para mover los brazos han desarrollado gradualmente una mayor amplitud de movimiento y más confianza en sus capacidades físicas. Otras han experimentado momentos de claridad, reconocimiento y participación que surgen de manera natural a través de la música.
Lo que comenzó como una actividad semanal continúa evolucionando hacia una experiencia integral de bienestar que nutre el cuerpo, la mente, el corazón y el espíritu. La música crea puentes entre los recuerdos, las emociones y las relaciones humanas, permitiendo que cada participante encuentre nuevas formas de conexión, expresión y alegría en su vida cotidiana.
“Podría escribir un libro sobre todos los beneficios que la clase Healing with Music de Maritta brinda a los residentes de Sunrise.
Maritta es una facilitadora amable, considerada e inclusiva. Esta actividad es una de mis experiencias semanales favoritas por muchas razones. Comenzamos cada sesión con ejercicios de calentamiento que nos ayudan a mejorar nuestra movilidad y fortalecer nuestros músculos, complementando maravillosamente la terapia física que recibimos.
La clase también apoya nuestras capacidades cognitivas. Gran parte de la música proviene de nuestra juventud y muchos nos sorprendemos al recordar letras que no habíamos escuchado en años. Cantamos, reímos y nos reconectamos con recuerdos significativos de nuestro pasado.
Dicen que la música es un lenguaje universal, y esta clase realmente lo demuestra. Nunca deja de alegrarnos el día y alimentar nuestra alma. También fomenta un fuerte sentido de comunidad. Maritta se asegura de que todos se sientan incluidos, sin importar sus capacidades.
He sido testigo de cómo los residentes se vuelven más felices, más participativos y más comprometidos con la comunidad, mientras mejoran su movilidad y rango de movimiento a través de estas sesiones.”
Reflexión de Maritta
La música posee una capacidad extraordinaria para llegar a lugares donde las palabras muchas veces no pueden llegar. Cada semana tengo el privilegio de observar cómo una canción puede despertar una memoria, abrir una sonrisa, generar movimiento o crear un instante de conexión genuina entre personas que quizás nunca habían interactuado. Lo más hermoso de esta experiencia es ver cómo la música continúa convirtiéndose en un puente que une historias, capacidades y experiencias de vida diferentes.
La transformación no es un evento que ocurre una sola vez. Es un proceso vivo que sigue desarrollándose a través de cada encuentro, cada canción compartida y cada momento de conexión humana.
Muchas veces la transformación ocurre cuando creamos un espacio donde la alegría, la pertenencia y la humanidad pueden expresarse libremente.
Prácticas presentes en esta experiencia
Healing with Music
Movimiento suave adaptado
Estimulación cognitiva a través de la música
Inclusión y participación comunitaria
Conexión emocional y social
Presencia consciente